Puebla en la Historia - Por Dr. Ricardo Gonzalez
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(16) LA LEYENDA DEL MONJE ERRANTE
DR. RICARDO GONZALEZ PADILLA


Como todos saben las leyendas coloniales eran en su época relatos que entretenían y la gente de aquellos tiempos, gustaba narrarlas repetidas veces causando interés, asombro y miedo a quienes las escuchaban, a mí en lo particular me gustan las de mi Puebla Mágica, las de los siglos XVII y XVIII, esta en particular me agrada bastante contarla a mis hijos, amigos y ahora a mi nieto Santiago el menor, inicia así:
Corría el año de 1728 en la región de Huejotzinco, territorio o señorío indígena precortesiano que después de la conquista española fue gobernado por el famoso conquistador Capitán Diego de Ordaz, encomendero importante en la Nueva España, bajo su mandato se construyeron haciendas, edificios del cabildo, casonas, él tenía grandes extensiones de sembradíos de trigo, maíz, hortalizas y árboles frutales, también ganado bovino, acémilas y lanar, productos que iban diariamente a la Real Puebla de los Ángeles, y era el encargado de gobernar el señorío de los indígenas huejotzincas de la región, a quienes por orden de la Corona se les respetaron sus tierras y poblados existentes y a las autoridades que ellos tenían antes de su llegada, él además de repartir las encomiendas y darlas a sus otros paisanos recién llegados a esta región, han de saber que en su época Siglo XVII se construyó el bello convento Franciscano de San Miguel, por cierto muy bien conservado y muy visitado en la actualidad precisamente en los días de Carnaval por el mes de febrero las principales fiestas de esta bella ciudad, con su bello atrio, su capilla abierta y sus cuatro Posas exteriores, vengan a visitarla, pues bien cuenta la leyenda que en el dicho año de 1728, dos siglos después de la conquista llega a dicho convento un hermano franciscano de nombre Fray Juan Francisco provenía de la región Española de Toledo, era joven, tez blanca no mal parecido, como todos los que llegaron a este nuevo continente él estaba bien informado de que en este nuevo Reino existían muchas cosas nuevas e interesantes que conocer y aprender, entusiasmado cuentan que llegó en un barco mercante al puerto de Veracruz y de ahí en carreta hasta la Puebla Mágica y de aquí en acémila hasta el convento Franciscano de San Miguel poniéndose a las ordenes de sus superiores.
No tardó en corroborar lo que le habían platicado en España, en efecto era una región muy rica y con gran futuro para su ejercicio evangelizador, tenía un espíritu de servicio inusual, dedicación y ayuda para todos, destacandose desde su llegada, en un lugar donde ya la mayoría de los indios aceptaba el nuevo credo, ganándose el cariño y respeto de la gente, pero seguramente él se percató que existía mucha tristeza, pobreza y desigualdad entre ellos y los españoles y con los mestizos o bien con los esclavos negros y dedicó su tiempo a informarse de la real situación existente. Después dé conocer la vida y actitud de esta gente oprimida y explotada. El monje Juan Francisco creo yo, no pensaba igual o como sus antecesores franciscanos fundadores de la Puebla Mágica, sino con otras ideas revolucionarias renacentistas y protestantes de un Martín Lutero monje alemán agustino quien por sus ideas fue excomulgado por el Papa León X, uno de los Médicis, en 1520, miembro de esa familia rica y famosa y poderosa, a raíz de este conflicto M.Lutero posteriormente forma la iglesia Protestante en Alemania separada de la Romana y aunado a los sucesos posteriores a la celebración del famoso Concilio de Trento en el año de 1567 modifican la mente de este monje convirtiéndolo en un reformador cosa que no fue del agrado de sus hermanos de orden, poseedor de un pensamiento diferente, con ideas de igualdad, fraternidad, libertad, justicia, y sobre todo la verdad, que son principios de la masonería pudo hacer de él un hombre diferente en su actitud ante la situación real, esta fue de rebeldía, inconformidad, rechazo a las ordenes de sus superiores la no-obediencia a las arbitrariedades de las autoridades religiosas y civiles ocasionó que desde su llegada fuera relegado y castigado, con penitencias y crueles ayunos. Toda la gente hablaba de él decían que él si era un enviado de Dios no como los anteriores no todos obviamente.
Él ayudaba a disminuir el sufrimiento de los indios en las haciendas y en sus pobres y abandonadas tierras, otrora fértiles ahora las habían descuidado por tener que irse a trabajar las tierras de sus amos, en sus casas reinaba el hambre, la pobreza y las enfermedades, mucha gente era llevada lejos de sus casas a regiones calientes como Chítela, Itzucar, Atlixco a los grandes sembradíos de caña, donde mal alimentados y enfermos, o bien picados por los alacranes o animales ponzoñosos, unos no regresaban nunca a sus callis o casas. Esto yo lo he constatado en el libro de A. De Zorita visor del Rey en que menciona que muchos de los funcionarios y encomenderos, todos hasta el Virrey se habían enriquecido en este hermoso país, al igual que muchos religiosos gozaban de la situación y se hacían de la vista gorda ante tantos abusos, ambición desmedida y atrocidades de los conquistadores españoles. Bueno volviendo a la leyenda, perdón pero me emociono al contarles lo anterior, pero esa es la historia de lo que en realidad pasaba en la conquista de nuestra raza de bronce..
Dicen los relatos que el monje Juan Francisco a los 4 años de su llegada por el 1732 se le apartó de las rutinas monacales o lo apartaron creo yo, de los otros monjes, circuló el rumor de que estaba poseído por un ser demoníaco, su mente sus ideas eran de Lucifer, la gente lo veía por la Posa en profunda oración o en los jardines del convento, caminando en el pueblo ayudando a los indígenas, enseñándoles a leer y ah entre ellos no eran mal visto, posteriormente por su cariño a los indios se le prohibió salir, permanecía en su celda haciendo penitencia.. Los superiores del convento cuando la gente preguntaba por él decían que sufría de alucinaciones y de visiones perversas y deterioro mental. Esto pudo haber sido por la confusión de lo que vivía, depresión y una débil salud física y por estar encerrado contra su voluntad, prisionero, incomprendido, a pesar de ser un hijo de Cristo. En fin el moje fue conocido en el pueblo por su bondad y su continuo apoyo a los pobres y más desamparados, pero sucedió que en 1736 hubo un nuevo brote de cocoltzi o epidemia de viruela, brote que diezmó a la población indígena nuevamente, a varios españoles y nuestro desnutrido sacerdote murió, dada su precaria salud.
Fue sepultado en el atrio de la Iglesia como era costumbre en esa época cerca de la Posa de la Concepción, A los pocos meses de muerto comenzó a aparecer un ser fantasmal, cuentan que veían la figura de un monje con las características de Juan Francisco, de estatura y complexión similar a la de él, vagando por el pueblo, tocando a las puertas y visitando las chozas o jacales de los lugareños, la gente temerosa ya no quería salir en la noche, pasaron los meses y años su figura espectral se hacía presente, poco a poco se hizo famoso, muchos aseguraban que era él, comenzó su largo peregrinar caminando errante por la región de Huejotzingo, por los lugares más alejados hubo gente que habló con él, les llevaba la paz y noticias de que pronto serían liberados, unos no le sabían muerto y acudían al convento a preguntar por él, donde les indicaban que tenía años de muerto ya muchos no le tenían miedo cuando se les aparecía, dicen que su mensaje era de " que todo iba a cambiar no desesperen ", los sacerdotes del convento prohibían se mencionara su nombre ellos aseguraban que fue un poseído, diciendo que era un enviado de Satanás, que había muerto siendo un hereje, por leer a Lutero, a Leonardo Da Vinci, y a otros humanistas masones y excomulgados por la real y Santa Iglesia de Roma.
Años más tarde se cancelarían las encomiendas, la pena de muerte y el mal trato a los indios y esclavos ya no fue igual, pero la santa Inquisición era en ocasiones demasiado dura, con los que se ponían o cuestionaban, a los herejes se les castigaba, con trabajos forzados, cárcel, excomunión si desobedecían a la iglesia, a escondidas el pueblo de Huejotzinco tenía la esperanza que lo prometido por este enigmático monje errante se llegara a cumplir, esa aparición espectral a diferencia de otras era buena, influido probablemente en vida por las ideas de una logia secreta, o de los Rosacruces, o bien masónica nunca por la maldad sino por un espíritu de servicio e igualdad y respeto de credo.
En el siglo XIX por el 1834 ya en plena independencia al pueblo llegó un destacamento de soldados liberales, quedándose a dormir cerca de una de las Posas, dicen que a media noche se oyó un gripo espantoso, de uno de los soldados relatan que vió una extraña figura, un monje que salía del templo espantado le disparó su arma alertando a la tropa, al ser interrogado por su capitán no supo explicar nada, no existía cadáver o monje muerto, nada, la gente lo supo pero como los del pueblo sabían de quien se trataba, burlaron sé del soldado y no le dieron importancia. Así ha seguido apareciéndose el fantasma de este buen monje, algunos ancianos del pueblo dicen que aún se le ve por el convento, errante pero no le tienen miedo, pero que creen mis queridos lectores hace unos años pocos, en el periódico El Sol de Puebla, se leía una nota: Importantes hallazgos se han descubierto en la Restauración del Convento de Huejotzingo, a cargo del corresponsal Vicente Dueñas Nava, en la nave principal del recinto religioso se descubrieron una serie de cuerpos momificados, que estaban siendo estudiados sin embargo se cree que eran de religiosos, llamando la atención uno que estaba cercano a la Posa de la Concepción, este tenía una extraña cruz. Fin de la nota. En mi poder tengo el viejo periódico. Que se encontró, puede ser algo relacionado con nuestro monje errante, no lo sé, pero hay se los dejo de tarea y no se olviden sigan recorriendo esta su Puebla Mágica, richi_9@hotmail.com.mx

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