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Como
todos saben las leyendas coloniales eran en su época
relatos que entretenían y la gente de aquellos tiempos,
gustaba narrarlas repetidas veces causando interés, asombro
y miedo a quienes las escuchaban, a mí en lo particular
me gustan las de mi Puebla Mágica, las de los siglos
XVII y XVIII, esta en particular me agrada bastante contarla
a mis hijos, amigos y ahora a mi nieto Santiago el menor, inicia
así:
Corría el año de 1728 en la región de Huejotzinco,
territorio o señorío indígena precortesiano
que después de la conquista española fue gobernado
por el famoso conquistador Capitán Diego de Ordaz, encomendero
importante en la Nueva España, bajo su mandato se construyeron
haciendas, edificios del cabildo, casonas, él tenía
grandes extensiones de sembradíos de trigo, maíz,
hortalizas y árboles frutales, también ganado
bovino, acémilas y lanar, productos que iban diariamente
a la Real Puebla de los Ángeles, y era el encargado de
gobernar el señorío de los indígenas huejotzincas
de la región, a quienes por orden de la Corona se les
respetaron sus tierras y poblados existentes y a las autoridades
que ellos tenían antes de su llegada, él además
de repartir las encomiendas y darlas a sus otros paisanos recién
llegados a esta región, han de saber que en su época
Siglo XVII se construyó el bello convento Franciscano
de San Miguel, por cierto muy bien conservado y muy visitado
en la actualidad precisamente en los días de Carnaval
por el mes de febrero las principales fiestas de esta bella
ciudad, con su bello atrio, su capilla abierta y sus cuatro
Posas exteriores, vengan a visitarla, pues bien cuenta la leyenda
que en el dicho año de 1728, dos siglos después
de la conquista llega a dicho convento un hermano franciscano
de nombre Fray Juan Francisco provenía de la región
Española de Toledo, era joven, tez blanca no mal parecido,
como todos los que llegaron a este nuevo continente él
estaba bien informado de que en este nuevo Reino existían
muchas cosas nuevas e interesantes que conocer y aprender, entusiasmado
cuentan que llegó en un barco mercante al puerto de Veracruz
y de ahí en carreta hasta la Puebla Mágica y de
aquí en acémila hasta el convento Franciscano
de San Miguel poniéndose a las ordenes de sus superiores.
No tardó en corroborar lo que le habían platicado
en España, en efecto era una región muy rica y
con gran futuro para su ejercicio evangelizador, tenía
un espíritu de servicio inusual, dedicación y
ayuda para todos, destacandose desde su llegada, en un lugar
donde ya la mayoría de los indios aceptaba el nuevo credo,
ganándose el cariño y respeto de la gente, pero
seguramente él se percató que existía mucha
tristeza, pobreza y desigualdad entre ellos y los españoles
y con los mestizos o bien con los esclavos negros y dedicó
su tiempo a informarse de la real situación existente.
Después dé conocer la vida y actitud de esta gente
oprimida y explotada. El monje Juan Francisco creo yo, no pensaba
igual o como sus antecesores franciscanos fundadores de la Puebla
Mágica, sino con otras ideas revolucionarias renacentistas
y protestantes de un Martín Lutero monje alemán
agustino quien por sus ideas fue excomulgado por el Papa León
X, uno de los Médicis, en 1520, miembro de esa familia
rica y famosa y poderosa, a raíz de este conflicto M.Lutero
posteriormente forma la iglesia Protestante en Alemania separada
de la Romana y aunado a los sucesos posteriores a la celebración
del famoso Concilio de Trento en el año de 1567 modifican
la mente de este monje convirtiéndolo en un reformador
cosa que no fue del agrado de sus hermanos de orden, poseedor
de un pensamiento diferente, con ideas de igualdad, fraternidad,
libertad, justicia, y sobre todo la verdad, que son principios
de la masonería pudo hacer de él un hombre diferente
en su actitud ante la situación real, esta fue de rebeldía,
inconformidad, rechazo a las ordenes de sus superiores la no-obediencia
a las arbitrariedades de las autoridades religiosas y civiles
ocasionó que desde su llegada fuera relegado y castigado,
con penitencias y crueles ayunos. Toda la gente hablaba de él
decían que él si era un enviado de Dios no como
los anteriores no todos obviamente.
Él ayudaba a disminuir el sufrimiento de los indios en
las haciendas y en sus pobres y abandonadas tierras, otrora
fértiles ahora las habían descuidado por tener
que irse a trabajar las tierras de sus amos, en sus casas reinaba
el hambre, la pobreza y las enfermedades, mucha gente era llevada
lejos de sus casas a regiones calientes como Chítela,
Itzucar, Atlixco a los grandes sembradíos de caña,
donde mal alimentados y enfermos, o bien picados por los alacranes
o animales ponzoñosos, unos no regresaban nunca a sus
callis o casas. Esto yo lo he constatado en el libro de A. De
Zorita visor del Rey en que menciona que muchos de los funcionarios
y encomenderos, todos hasta el Virrey se habían enriquecido
en este hermoso país, al igual que muchos religiosos
gozaban de la situación y se hacían de la vista
gorda ante tantos abusos, ambición desmedida y atrocidades
de los conquistadores españoles. Bueno volviendo a la
leyenda, perdón pero me emociono al contarles lo anterior,
pero esa es la historia de lo que en realidad pasaba en la conquista
de nuestra raza de bronce..
Dicen los relatos que el monje Juan Francisco a los 4 años
de su llegada por el 1732 se le apartó de las rutinas
monacales o lo apartaron creo yo, de los otros monjes, circuló
el rumor de que estaba poseído por un ser demoníaco,
su mente sus ideas eran de Lucifer, la gente lo veía
por la Posa en profunda oración o en los jardines del
convento, caminando en el pueblo ayudando a los indígenas,
enseñándoles a leer y ah entre ellos no eran mal
visto, posteriormente por su cariño a los indios se le
prohibió salir, permanecía en su celda haciendo
penitencia.. Los superiores del convento cuando la gente preguntaba
por él decían que sufría de alucinaciones
y de visiones perversas y deterioro mental. Esto pudo haber
sido por la confusión de lo que vivía, depresión
y una débil salud física y por estar encerrado
contra su voluntad, prisionero, incomprendido, a pesar de ser
un hijo de Cristo. En fin el moje fue conocido en el pueblo
por su bondad y su continuo apoyo a los pobres y más
desamparados, pero sucedió que en 1736 hubo un nuevo
brote de cocoltzi o epidemia de viruela, brote que diezmó
a la población indígena nuevamente, a varios españoles
y nuestro desnutrido sacerdote murió, dada su precaria
salud.
Fue sepultado en el atrio de la Iglesia como era costumbre en
esa época cerca de la Posa de la Concepción, A
los pocos meses de muerto comenzó a aparecer un ser fantasmal,
cuentan que veían la figura de un monje con las características
de Juan Francisco, de estatura y complexión similar a
la de él, vagando por el pueblo, tocando a las puertas
y visitando las chozas o jacales de los lugareños, la
gente temerosa ya no quería salir en la noche, pasaron
los meses y años su figura espectral se hacía
presente, poco a poco se hizo famoso, muchos aseguraban que
era él, comenzó su largo peregrinar caminando
errante por la región de Huejotzingo, por los lugares
más alejados hubo gente que habló con él,
les llevaba la paz y noticias de que pronto serían liberados,
unos no le sabían muerto y acudían al convento
a preguntar por él, donde les indicaban que tenía
años de muerto ya muchos no le tenían miedo cuando
se les aparecía, dicen que su mensaje era de " que
todo iba a cambiar no desesperen ", los sacerdotes del
convento prohibían se mencionara su nombre ellos aseguraban
que fue un poseído, diciendo que era un enviado de Satanás,
que había muerto siendo un hereje, por leer a Lutero,
a Leonardo Da Vinci, y a otros humanistas masones y excomulgados
por la real y Santa Iglesia de Roma.
Años más tarde se cancelarían las encomiendas,
la pena de muerte y el mal trato a los indios y esclavos ya
no fue igual, pero la santa Inquisición era en ocasiones
demasiado dura, con los que se ponían o cuestionaban,
a los herejes se les castigaba, con trabajos forzados, cárcel,
excomunión si desobedecían a la iglesia, a escondidas
el pueblo de Huejotzinco tenía la esperanza que lo prometido
por este enigmático monje errante se llegara a cumplir,
esa aparición espectral a diferencia de otras era buena,
influido probablemente en vida por las ideas de una logia secreta,
o de los Rosacruces, o bien masónica nunca por la maldad
sino por un espíritu de servicio e igualdad y respeto
de credo.
En el siglo XIX por el 1834 ya en plena independencia al pueblo
llegó un destacamento de soldados liberales, quedándose
a dormir cerca de una de las Posas, dicen que a media noche
se oyó un gripo espantoso, de uno de los soldados relatan
que vió una extraña figura, un monje que salía
del templo espantado le disparó su arma alertando a la
tropa, al ser interrogado por su capitán no supo explicar
nada, no existía cadáver o monje muerto, nada,
la gente lo supo pero como los del pueblo sabían de quien
se trataba, burlaron sé del soldado y no le dieron importancia.
Así ha seguido apareciéndose el fantasma de este
buen monje, algunos ancianos del pueblo dicen que aún
se le ve por el convento, errante pero no le tienen miedo, pero
que creen mis queridos lectores hace unos años pocos,
en el periódico El Sol de Puebla, se leía una
nota: Importantes hallazgos se han descubierto en la Restauración
del Convento de Huejotzingo, a cargo del corresponsal Vicente
Dueñas Nava, en la nave principal del recinto religioso
se descubrieron una serie de cuerpos momificados, que estaban
siendo estudiados sin embargo se cree que eran de religiosos,
llamando la atención uno que estaba cercano a la Posa
de la Concepción, este tenía una extraña
cruz. Fin de la nota. En mi poder tengo el viejo periódico.
Que se encontró, puede ser algo relacionado con nuestro
monje errante, no lo sé, pero hay se los dejo de tarea
y no se olviden sigan recorriendo esta su Puebla Mágica,
richi_9@hotmail.com.mx
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